La Liga de Poker 770
Rodrigo Pousa domina los juegos poker como pocos pontevedreses. Es un joven nacido en el ochenta y ocho, y aunque actualmente no tiene trabajo estable, pasa muchas horas jugando al poker, lo que además de la diversión y el entretenimiento también le proporciona algunos ingresos. De todas formas, su objetivo es conseguir un acceso para jugar en la ciudad de los casinos, Las Vegas, que espera conseguir jugando en la Liga Poker 770 que se celebra en el Casino de A Toxa.
Para los que se preguntan si el jugador nace o se hace, podemos decir que Rodrigo Pousa ya sentía cierta fascinación por los juegos de cartas desde bien pequeño, cuando veía a la gente de su entorno jugando en los bares. Desde temprana edad se aficionó al poker, que no ha decaído en estos años.
La competición en el Casino de A Toxa es su principal lugar de juego, a la que acude regularmente y que se plantea como un reto personal, estableciendo sus propios objetivos y manteniéndose en la parte más alta de la clasificación, desde hace tres años siempre por encima del puesto quince. Y aunque aún no se ve convirtiéndose en jugador profesional, en 2010 consiguió ser el campeón de la Liga Provincial, con un premio de nada más y nada menos que trece mil euros, que pudo invertir en la compra de un coche. Así que pudo rentabilizar de manera más que eficiente los doscientos euros que le costó la inscripción.
Destaca Rodrigo Pousa que en los juegos poker lo más importante es saber esperar, no ponerse nervioso y tener mucha confianza. También hay que ser capaz de aguantar la presión, porque en determinados momentos una mano puede resultar muy complicada mentalmente, y hay que ser capaz de pensar como si no tuvieras ninguna presión, como si no te estuvieras jugando nada. La capacidad de no dejar translucir tus sentimientos y emociones también es muy importante, aunque mucha gente se ayuda con elementos como gafas de sol o bufandas, para ayudar a camuflar lo que están pensando.
Como se sabe, la suerte es caprichosa, y todo el que juega a juegos de azar tiene alguna forma de intentar atraerla. Nuestro jugador lleva una concha de mar que utiliza como amuleto, y aunque dice no ser supersticioso, sigue llevándola encima en las partidas para que le ayude a ganar. De todas formas, sabe que la suerte influye en los resultados, y que igual que ahora la tiene de cara en cualquier momento puede cambiar. Como para él el poker es simplemente un hobby y no un vicio, nunca arriesgará más de lo necesario, para evitar caer en grandes pérdidas. Le deseamos toda la suerte del mundo.